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Amordazar al movimiento sindical


15 de diciembre de 2014


Publicado en www.ccoo.es

  • Artículo de Empar Pablo Martínez, secretaria confederal de Movimientos y Redes Sociales

La llamada "Ley Mordaza" incorpora unas previsiones de tipificación de infracciones, que al no ponderar las circunstancias específicas que concurren en el ejercicio de los derechos fundamentales de libertad sindical y de huelga, pueden producir efectos claramente contrarios a la Constitución. En la práctica, esta regulación, convertirá un conflicto laboral en un conflicto de orden público.
Empar Pablo Martínez
Empar Pablo Martínez
La Ley de Seguridad Ciudadana no es una iniciativa aislada. Precarizando condiciones de trabajo y de vida a los trabajadores y trabajadoras, suprimiendo derechos de ciudadanía, reprimiendo el ejercicio de las libertades democráticas y pudriendo con su acción política el entramado y los valores constitucionales, este Gobierno y sus alianzas, presentan una batalla ideológica y de modelo social que estamos librando hoy, de nuevo.

En un contexto de profunda crisis, económica, social e institucional, de creciente indignación ciudadana, de injusticias y pobreza, en lugar de fortalecer las vías de diálogo, el Gobierno ha impuesto una demoledora reforma laboral que está suponiendo un enorme retroceso en las libertades sindicales y la negociación colectiva, agudizando la precarización de las condiciones de trabajo, que no ha creado empleo y ha propiciado el incremento de los conflictos laborales: expedientes de regulación de empleo, huelgas sectoriales y de empresa; ha propuesto una reforma del Código Penal que criminaliza el ejercicio de huelga y cercena la libertad sindical y ha presentado una ley de Seguridad Ciudadana que limita el derecho fundamental de manifestación y reunión, relativizando los principios de legalidad y seguridad jurídica, y debilitando el estado de derecho y las libertades democráticas.

El PP ha hecho oídos sordos a la exigencia sindical, no solo de ámbito nacional, sino europeo e internacional, de supresión del artículo 315.3 del Código Penal. Esta exigencia se fundamenta en que dicho precepto tiene su origen en el ordenamiento penal franquista, cuya finalidad era reprimir las huelgas. Hoy esta norma es desproporcionada puesto que el derecho de huelga ya está protegido sin que resulte necesario un tipo penal específico. A la vista de la utilización por parte de la Fiscalía, en 90 procedimientos abiertos que afectan a 300 sindicalistas, de determinadas figuras delictivas como el delito de coacciones a la huelga, como vía de criminalización de la protesta laboral, este sindicato ha impulsado una campaña contra la penalización del ejercicio de huelga y la libertad sindical, bajo el lema “Huelga No Es Delito”.

Las iniciativas llevadas a cabo por el sindicato en el marco de esta campaña de sensibilización, reivindicación y movilización, pasan por presentar una Queja ante la OIT, un Informe-denuncia ante el Comité Europeo de Derechos Sociales, impulsar innumerables mociones en ayuntamientos de ámbito local y de comunidades autónomas, tejer imprescindibles alianzas con el movimiento sindical europeo e internacional, la sociedad civil organizada a través de la Cumbre Social y con asociaciones como Jueces para la Democracia o la Unión Progresista de Inspectores de Trabajo, convocar concentraciones, manifestaciones, organizar jornadas de expertos o coordinar la acción jurídica para garantizar la máxima protección de las personas afectadas ante lo que consideramos una injusticia y una velada embestida contra el movimiento sindical, frente a quienes tienen intereses contrarios a la población asalariada.

Pero como decía, a la persecución de la libertad sindical desde el 315.3 del Código Penal, se suman otras medidas del Gobierno pensadas para cercenar libertades públicas y limitar derechos como es el proyecto de ley orgánica de Seguridad Ciudadana, rechazada por múltiples sectores sociales y políticos.

Por lo que nos afecta más directamente a las organizaciones sindicales, la llamada “Ley Mordaza” incorpora unas previsiones de tipificación de infracciones, que al no ponderar las circunstancias específicas que concurren en el ejercicio de los derechos fundamentales de libertad sindical y de huelga, pueden producir efectos claramente contrarios a la Constitución. En la práctica, esta regulación, convertirá un conflicto laboral en un conflicto de orden público.

El ejercicio de la libertad sindical y la huelga no implican únicamente el derecho a “dejar de trabajar”, sino que según diversas sentencias del Tribunal Constitucional, abarca la publicidad del hecho mismo de la huelga, sus circunstancias o de los obstáculos que se oponen a su desarrollo, a los efectos de exponer la posición sindical, recabar la solidaridad de terceros o superar su oposición. El derecho de huelga implica el derecho de requerir de otros la adhesión a la misma y a participar, dentro del marco legal, en acciones conjuntas dirigidas a tal fin. La actividad del llamado “piquete de huelguistas”, con sus funciones de información, propaganda y persuasión a los trabajadores para que se sumen a la huelga o disuasión a los que han optado por continuar el trabajo, integra el derecho reconocido por el artículo 28.2 de la Constitución, del Título Primero de Derechos y Deberes Fundamentales.

Los supuestos de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, afectarán fundamentalmente a trabajadores y trabajadoras en el ámbito de servicios esenciales o a los denominados servicios básicos; pero pueden afectar al resto de la plantilla cuando ejerzan la libertad sindical en los espacios y lugares públicos, o incluso en sus respectivos centros de trabajo, pues se determinan infracciones en aspectos vinculados a la protección de dicha propiedad e instalaciones privadas.

Aunque son bastantes los supuestos concretos de afectación de los derechos fundamentales de libertad sindical y de huelga de este proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, señalaré algunos para ejemplificar la dimensión de lo que pretende aprobar el Gobierno. Se puede obtener una información detallada consultando el Informe elaborado por los servicios jurídicos de CCOO. 

Según el artículo 35.1 de la nueva ley, dado que el ejercicio del derecho de huelga o incluso las reuniones de carácter sindical en las instalaciones en la que se prestan servicios básicos para la comunidad o en sus inmediaciones pueden generar, como es consustancial al derecho de huelga, un perjuicio para su funcionamiento, esto supondría la aplicación directa de una infracción muy grave con sanciones que pueden oscilar entre 30.001 y 600.000 euros. Además, existe una regla de atribución de responsabilidad a los organizadores o promotores (sindicatos, comités, secciones sindicales e incluso asamblea de trabajadores). La delimitación de este tipo de instalaciones se refiere a energía, comunicación, suministros, telecomunicaciones que engloban a millones de trabajadores  y trabajadoras.

Otra infracción grave seria la recogida en el artículo 36.4. Se permite la sanción de cualquier acto de obstrucción que pretenda impedir a cualquier autoridad, empleado público o corporación oficial, el ejercicio legítimo de sus funciones o cometidos; esto permite incluir la labor informativa de los piquetes por más que se limiten a trasladar a los empleados públicos los objetivos y fines de la huelga. La norma no recoge qué se entiende por acto de obstrucción y determina notable inseguridad sobre los supuestos de huelga, en los que, además, su finalidad legítima es precisamente alterar la normalidad productiva.

Un último ejemplo, el “deslucimiento” de bienes abre la posibilidad de sanción administrativa de hasta 600 euros según el artículo 37.13 de la nueva ley de Seguridad Ciudadana que lo tipifica como infracción leve. Es decir, será sancionable la mera colocación de una pegatina en un bien público o privado, sin alusión siquiera a la denuncia del propietario; con lo que se colisiona con los actos de difusión de los conflictos laborales y la huelga.

En definitiva, las reformas y proyectos legislativos sobre Seguridad Ciudadana y el Código Penal del Gobierno que desmantelan principios y derechos fundamentales, forman parte de un modelo que CCOO combate porque dibuja una sociedad autoritaria, desigual, insolidaria e injusta.

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La ley y la política como obstáculos de la justicia


31 de octubre de 2014


Publicado en www.laopinion.es





Gerardo Pérez Sánchez
Doctor En Derecho. Profesor De La Ull   30.10.2014

La semana pasada, el Presidente del Tribunal Supremo (que lo es también del Consejo General del Poder Judicial) realizó unas declaraciones en las que, literalmente, se quejó de que la ley estaba "pensada para el robagallinas, no para el gran defraudador". Apenas unos días antes, la Presidenta del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana afirmó que "no es fácil destapar los casos de corrupción con herramientas del siglo XIX, deficientes, cuando, además, los delincuentes en muchas ocasiones se han valido incluso del amparo del propio Estado para cometer sus delitos".

Basten estos dos ejemplos, aunque podría seguir citando a otros ilustres juristas que se posicionan en la misma línea. Y baste también con constatar la tardanza en la instrucción de las macrocausas judiciales contra los escándalos vinculados a los delitos cometidos al amparo del cargo público, con dinero público o gracias al poder público, para llegar a la conclusión de que nuestra Justicia, más de ciega, parece coja y enclenque por culpa de la constante desatención de los políticos encargados de impulsarla y protegerla.

En las últimas fechas han salido a la luz varias noticias que reflejan muy bien las precarias condiciones en las que se desenvuelven los profesionales de la Administración de Justicia. Así, por ejemplo, se dio a conocer que en el Juzgado de Guardia de Sevilla no cuentan con fotocopiadora ni con fax desde hace semanas. También se ha sabido que los Juzgados de la localidad onubense de Moguer han tenido que ser desalojados debido a la presencia de ratas en el interior del edificio.  
Asimismo, el Consejo General del Poder Judicial ha informado recientemente de la tramitación como accidente de trabajo del expediente de incapacidad temporal de un magistrado de lo Mercantil de Madrid, que sufrió un infarto vinculado, al parecer, al estrés por sobrecarga de trabajo. Este mismo mes, la Inspección del citado C.G.P.J. ha emitido un informe en el que revela que el 43,53% de los órganos judiciales superan el indicador del 150% de carga laboral. De hecho, ya hay citaciones de juicios del ámbito de lo Social previstos nada más y nada menos que para el año 2017.

Resulta demoledor darse una vuelta por las oficinas de los Juzgados y contemplar que las tongas de expedientes colocadas sobre las mesas tapan a los propios funcionarios e, incluso, se esparcen por los suelos, al estar completos los archivadores. El panorama es absolutamente desolador tanto para los profesionales que trabajan en y por la Justicia como para los ciudadanos obligados a confiarles sus pleitos y controversias.

Pero ¿cómo se ha llegado a esta situación? En gran medida, por la desidia y la incompetencia de los políticos que tratan con desconfianza y hasta con desdén a los Juzgados y Tribunales. La situación se torció totalmente cuando se empeñaron en trocear el Poder Judicial para su reparto competencial con las Comunidades Autónomas, poniendo en práctica la estrambótica formula de diferenciar entre "Administración de Justicia" (a cargo del Estado) y "administración de la Administración de Justicia" (cedida al ámbito autonómico). La inversión en ésta última (por cierto, un servicio público esencial) ha sido y sigue siendo absolutamente insuficiente, no sólo en cuanto a medios humanos, sino también tecnológicos y materiales. A todo ello hay que añadir la evidente tendencia a la politización del Tercer Poder, la rechazable introducción de las tasas judiciales o la pretendida reforma del turno de oficio, entre otras cuestiones.

Y la triste conclusión a la que llegan tanto el ciudadano de a pie como el Presidente del T.S. y del C.G.P.J. es la misma: la ley es eficaz frente a las personas normales y corrientes pero ineficaz (o, como mínimo, torpe) frente a los poderosos y privilegiados. Triste conclusión, también, para un Estado de Derecho en el que son demasiados los delitos cometidos desde las Cajas de Ahorro y los círculos del poder financiero y político que van a quedar sin castigo.


Tal vez sean numerosos los que se investiguen, pero terminarán cayendo en el olvido debido a la falta de medios. Y puede que algunos de esos delincuentes reciban su castigo después de décadas de procesos pero, debido a su avanzada edad, cumplirán las correspondientes condenas en unas condiciones más que cómodas. Semejante realidad conduce inevitablemente a los ciudadanos hacia la desafección del sistema y la culpa es de quienes, después de detentar el poder durante años, han consentido que desemboquemos en una situación tan deprimente.

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Tasas judiciales y recortes en Justicia. Verónica del Carpio


5 de septiembre de 2014


Publicado en el canal de Rights International Spain

RIS habla con Verónica del Carpio, abogada y profesora de Derecho Civil sobre las tasas judiciales y los recortes en Justicia que son un ataque al Estado de Derecho y afectan el derecho de lo/as ciudadanos/as de acceso a la Justicia.


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El registrador de Santa Pola


21 de agosto de 2014



Publicada en www.infolibre.es

FERNANDO PÉREZ MARTÍNEZ


“Quien hace un cesto, hace ciento.” Se entiende que aquel que es deshonesto en un aspecto de la vida profesional será deshonesto en la totalidad de la misma, solo es cuestión de oportunidad o precio. Es este el mecanismo que nos hace huir de aquellos expertos, fontaneros o abogados que se desempeñaron con flagrante falta de diligencia o parcialidad o negligencia o deshonestidad en alguna ocasión y, por lo tanto, cuando necesitamos de sus servicios, preferimos a cualquier otro, incluso aquel del que no tenemos referencias antes que volver a tener trato con el que nos viene señalado por aquella actuación viciada que nos consta. 

Quien aceptó soborno de un empresario español, ¿lo volverá a admitir de otro empresario? Y si el empresario es extranjero, ¿lo rechazará? Es posible que desde un importantísimo cargo de representación pública se pueda actuar contra el interés general para beneficiarse actuando arbitrariamente.

Quien así se desempeña, ¿volverá a actuar idénticamente si se le presenta otra oportunidad? Estas y otras consideraciones nos asaltan al repasar la trayectoria de eminentes políticos españoles y europeos que, habiendo alcanzado la cima de relevantes cargos en la Administración pública y tras años de ejercicio sin tacha aparente, se revelan repentinamente un día con hechos, decisiones, actitudes más que perjudiciales o inquietantes para el interés público. 

Un presidente de gobierno alemán, tras negociar su gabinete un contrato de suministro de combustible con una empresa extranjera dependiente del gobierno de su país, llegado el día del cese en sus funciones, y tras un breve período de “descompresión”, pasa a ocupar un cómodo y excelentemente retribuido puesto en el organigrama de dicha empresa que, gracias a las gestiones de aquel, se encuentra en posición de presionar eficazmente a los sucesivos gobiernos alemanes a la hora de tomar decisiones que afecten a los intereses de esta compañía o al gobierno extranjero del que depende. 

Un ministro de Sanidad o consejero del mismo ramo de una comunidad autónoma española influye decisivamente en la concesión de servicios esenciales que ofrecen pingües perspectivas de beneficio a favor de un consorcio empresarial perjudicando el interés general: peor servicio, sobrecostes... Finalizado su mandato o cesado o dimitido el exconsejero o exministro pasa a detentar puesto de asesor “a mesa puesta” en la empresa beneficiada por la Administración que dirigiósatisfaciendo con largueza las pretensiones comerciales que dicho grupo empresarial codiciaba. 

Estos son hechos recientes en la historia de la Administración europea, española y de sus comunidades autónomas. Se suceden con relativa frecuencia y reiteración como para considerarlas si no habituales tampoco excepcionales. 

La duda que inquieta al ciudadano que reflexiona sobre hechos de esta naturaleza se extiende al ámbito exterior. Es decir, si en España un representante público cualificado se aviene a beneficiar, con las decisiones que le competen, a un particular en detrimento del interés general, ¿hemos de suponerle escrúpulos especiales cuando este particular beneficiado es ciudadano de un país extranjero? ¿Hará ascos a la retribución en metálico o en especie si ese particular es una empresa avalada por el gobierno de un importante país extranjero? 

Me explico. En los tiempos previos a la independencia de la entonces provincia española conocida como Guinea Española, la metrópoli, es decir España, debió realizar o encargar la ejecución de todo tipo de sondeos para localizar recursos naturales que pudieran ser explotados como yacimientos de mineral o más concretamente gas o petróleo. Dichas catas, al parecer, dieron un resultado negativo. 

Sorprendentemente menos de dos décadas después de la firma de los acuerdos por los que se reconocía la independencia de la ya excolonia o exprovincia española, aparecen bajo patrocinio de empresas estadounidenses y francesas importantes recursos petrolíferos que “no existían” para la Administración española. Este curioso hecho, llamativo al menos, jamás ha merecido una explicación que aclarase la aparición-desaparición de bolsas petrolíferas como si fueran la isla de San Borondón. 

Las mentes más analíticas apuntan a una probable actuación desleal cuando menos de las compañías encargadas de los sondeos, que ocultarían los resultados de los análisis a la Administración española en beneficio de otros actores que aparecieron con posterioridad a la independencia. Hay quien piensa que si las empresas encargadas de la búsqueda hicieron correctamente su trabajo sería “alguien desde dentro” y altamente cualificado el que traficaría con dicha información en beneficio de países o empresas extranjeras que le habrían hecho “una oferta que no pudo rechazar” perjudicando los intereses públicos nacionales de España y engordando su peculio particular. Esperaremos a que el asunto sea tratado en el programa de investigación de hechos inexplicables que presenta Iker Jiménez, Cuarto Milenio. 

Enlazando con sucesos de similar naturaleza nos encontramos hoy con un Gobierno español cuajado de “registradores de la propiedad” y presidido por el registrador de la propiedad de Santa Pola, ya bajo sospecha de aceptar sobres en negro, que llevándose por delante el interés general de los usuarios, es decir de los españoles, toma las decisiones oportunas para beneficiar, privatizando el Registro Civil, al gremio registral al que pertenecen él y un puñado de altos funcionarios de su Gabinete, con el que está emparentado algún ministro decisivo en lo tocante al Registro Civil, sin que se oiga el vuelo de una mosca, salvo quizá el mosqueo en la prensa de algún celoso notario. 

Esperaremos pacientes a que el oportuno capítulo de Cuarto Milenio nos ofrezca las claves de tan inexplicable por inadmisible suceso. Entretanto seguiremos ejerciendo el derecho a voto con el acierto manifestado hasta hoy en la elección del Gobierno de España, de la Comunidad de Valencia, de Cataluña, de Madrid… y demás ejemplos sacados del manual Cómo entregar impecablemente un país a las tramas corruptas y salir perdiendo sin salir escaldado.


Fernando Pérez Martínez es socio de infoLibre

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El Colegio de Registradores afín a Justicia pagó 5 millones a la firma de un asesor de Gallardón


4 de agosto de 2014



Publicado en www.20minutos.es
David Fernández 30.07.2014

  • El registrador Javier Angulo fue el director de un equipo nombrado por Justicia para desatascar el colapso de los expedientes de nacionalidad.
  • Ese equipo decidió que el Colegio de Registradores pagara 5,1 millones por el software que diseñó una empresa privada llamada Futuver.
  • El administrador de la filial rumana de Futuver era Javier Angulo, es decir, que Angulo decidió que los registradores contrataran el software de su empresa.
  • Este negocio dividió a la Junta de Gobierno del Colegio, controlada por registradores afines de Gallardón. Una auditoría del Colegio reveló después que la contratación de Futuver se realizó "por encima de los precios de mercado".

Fue el negocio redondo para unos pocos. Pero fue un negocio que provocó un agujero económico importante en el Colegio de Registradores, y una división en un colectivo que aglutina a poco más de 1.000 profesionales con carácter de funcionarios, aunque de un tipo particular: acceden por oposición y dependen del Gobierno, pero no cobran un sueldo público sino aranceles a sus clientes, contratando a sus propias plantillas.

En junio de 2012, el Colegio de Registradores recibió una encomienda del ministerio de Justicia para hacerse cargo de la tramitación de los expedientes de nacionalidad, que acumulaban entonces varios años de retraso y colapsaban el ministerio. Fue un servicio por el que los registradores no cobraron, todo lo contrario, tuvieron que pagar. Justicia, a través de la Dirección General de Registros y del Notariado, pactó con el Colegio el tipo de software que debían utilizar para tramitar esos expedientes, una plataforma tecnológica que había diseñado una empresa privada por la que el Colegio desembolsó 5,15 millones de euros.

Curiosamente, uno de los administradores de esa empresa era el registrador 'fichado' por Justicia para dirigir desde el ministerio el equipo que decidió que los registradores debían pagar por ese software. En enero de 2012, el Director General de los Registros y del Notariado, Joaquín Rodríguez Hernández, creó un equipo de trabajo para intentar agilizar la tramitación de los expedientes de nacionalidad, ya que por aquel entonces había unos 480.000 en listas de espera. Para ello nombró a un registrador, Javier Angulo Rodríguez, como Jefe de Proyecto de Gestión de Expedientes de Nacionalidad. "El extraordinario incremento del flujo de inmigrantes que se ha producido en los últimos años ha superado la capacidad de tramitación del órgano administrativo y es inaplazable dar solución a este problema", fue la conclusión de este equipo asesor del ministerio. El objetivo del plan era digitalizar casi 500.000 expedientes de nacionalidad 

Para reducir el colapso se diseñó el Plan Intensivo de Tramitación, que se basaba en la conversión de los expedientes en papel, unos 480.000, en expedientes electrónicos, mediante su digitalización. 
Se iban a crear más de 25 millones de documentos electrónicos. Para todo este proceso se creó "una aplicación de gestión para la tramitación de los expedientes". Justicia pactó con el Colegio de Registradores contratar esa aplicación, un software de gestión, a pesar de que el director general, Joaquín Rodríguez, conocía a la perfección que el servicio informático del Colegio, que cuenta con casi 300 profesionales, desarrolla la mayoría de los software que utilizan los registradores de la propiedad y mercantiles. Y lo sabía porque el propio Joaquín Rodríguez había dirigido en el pasado ese servicio, el SSI.

A pesar de ello, se decidió ir al mercado a comprar ese software en lugar de encargárselo al servicio informático del Colegio. La empresa Futuver Consulting fue la elegida para desarrollar el software por encargo del ministerio de Justicia, y el Colegio pagó por esa aplicación 5,15 millones de euros. Futuver tiene una filial en Rumanía que se llama Futuver Rumanía, cuyo administrador solidario fue hasta mayo de 2012 Javier Angulo Rodríguez, el registrador que dirigió el equipo asesor del ministerio. Javier Angulo Rodríguez estuvo en Futuver Rumanía hasta mayo de 2012, cuando ya llevaba cinco meses al frente de este equipo asesor y un mes antes de que Justicia encargara al Colegio la encomienda de los expedientes de nacionalidad.

Por encima de los precios de mercado 

En 2012, Justicia tenía muy buena relación con la Junta de Gobierno del Colegio, una junta bautizada como "oficialista" que defendía la reforma de los registros que planeaba por entonces Justicia. Joaquín Rodríguez, alto cargo de Justicia, había estado en esa junta antes de pasar al ministerio, y es amigo de Enrique Rajoy, también registrador y hermano del presidente del Gobierno, según varias fuentes consultadas.

El acuerdo entre Justicia, el Colegio y Futuver fue redondo para los intereses de Futuver y lesivo para las arcas del colegio, teniendo en cuenta que una auditoría externa posterior encargada por el Colegio a la consultora Hitachi reveló que la Dirección General del Registro y del Notariado "decidió unilateralmente que el software de gestión de los expedientes de nacionalidad fuese adjudicado directamente y sin concurrencia a la empresa Futuver, sin que se compararan otras posibilidades".

La auditoría también destaca que la contratación de Futuver se realizó por importes que "o bien quedan claramente por encima de los precios de mercado…o bien parecen totalmente fuera de cualquier regla habitual de mercado". La auditoría fue encargada porque la Junta de Gobierno empezaba a mostrar fisuras y se dividió en dos. Se votó entonces que se encargara este informe externo sobre el pago de cinco millones a favor de Futuver. Luego, en octubre de 2013, hubo elecciones en el Colegio de Registradores. Joaquín Rodríguez y Enrique Rajoy hicieron campaña a favor de la candidatura que perdió, la del antiguo decano Alfonso Candau. Ganó los comicios Gonzalo Aguilera, que representa a las bases del colectivo descontentas con las reformas que quiere introducir el Ministerio de Justicia. Las elecciones fueron muy reñidas. Aguilera logró hacerse con un total de 489 votos, frente a los 424 de su oponente. En la candidatura de los derrotados estaba la nuera del ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón: Teresa Touriñan Morandeira, registradora de la Propiedad de Villalba. Un cuñado de Gallardón, el hermano de su mujer, José Antonio Utrera, también es registrador.

La compra del software a Futuver y el plan de Justicia de privatizar los registros provocó divisiones en la Junta y elecciones La candidatura de Aguilera ganó así el pulso a la línea oficialista, que ya había recibido un primer varapalo en abril de 2013, cuando los registradores descontentos con la deriva de su Colegio forzaron la convocatoria de una asamblea cuyo alcance frenó la reforma registral que planeaba Gallardón. La cita era importante, ya que desde que se colegiaron en 1934 los registradores solo se habían reunido en asamblea en dos ocasiones: en 1935 y 1988. Esa tercera cita fue forzada por 309 firmas (cuando solo eran necesarias 250) y con el aval de 427 registradores. El resultado fue sorprendente: el 80% votó a favor de que el máximo órgano del colectivo, la Junta, le transmitiera a Justicia que no quería la reforma.

Más de 500.000 expedientes 

Desde junio de 2012 el Colegio ha tramitado más de 502.000 expedientes de nacionalidad. La encomienda terminó el 31 de diciembre de 2013, aunque el Colegio siguió tramitando los expedientes que se presentaron antes de esa fecha. Una vez acabado su trabajo de asesoramiento para el ministerio, Javier Angulo Rodríguez volvió a su plaza de registrador. Antes era el titular del registro número 2 de Estepona (Málaga). Desde febrero de 2014 está destinado en Lleida. Sigue en la empresa privada. Ahora es administrador de la empresa Consultoría de Análisis e Inversiones para Rumania, según el Registro Mercantil. No ha querido atender a este diario. Este diario ha intentado hablar, sin éxito, con un portavoz de Futuver para que explicara la funciones que tenía Javier Angulo en la filial de Rumanía y si este trabajo era compatible con las funciones de asesoramiento que desempeñaba para el ministerio. "Es nuestra política y sujeto a los términos de confidencialidad del contrato que rige con nuestro cliente, el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España, no realizar comunicaciones", señaló un portavoz de Futuver.

A preguntas de este diario, la nueva Junta de Gobierno, la de Gonzalo Aguilera, que se encontró con el contrato y el pago a Futuver ya ejecutado, asegura que no va a iniciar ningún tipo de acción contra la anterior Junta "porque fue una decisión política que adoptó la anterior Junta de Gobierno y fue avalada por la Asamblea de Decanos Territoriales y Autonómicos". Aunque su portavoz sí quiere dejar claro que "el sistema informático de gestión de expedientes de nacionalidad podría haber costado sobre 300.000 ó 400.000 euros", 12 veces menos que lo que se pagó. "El sistema costó tan caro porque se sobredimensionó y porque inexplicablemente se adjudicó a una empresa privada sin dar oportunidad de desarrollarlo al Colegio, a través de nuestro servicio de información. 

Todo desarrollo tecnológico referente al sistema registral debería confiarse al Colegio, que ha demostrado de sobra su capacidad tecnológica sin ninguna incidencia de seguridad, y que podría asumirlo con sus propios medios" 

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Siete razones contra la privatización del Registro Civil


27 de julio de 2014


Por Javier Martínez del Moral, notario
Publicado en www.infolibre.es 24/07/2014

El Gobierno incluyó en el real decreto ley ómnibus de 4 de julio de 2014, recientemente convalidado por la mayoría del PP, la privatización del Registro Civil, dedicando a ello las disposiciones adicionales décimonovena a vigésimocuarta.

Creo que esta norma no se ajusta a la normativa de la UE, es inconstitucional, inmoral, opaca, ha sido aprobada violando la Ley de Conflicto de Intereses, revela una sorprendente realidad que exige una profunda investigación y se ha elegido el sistema más ineficiente y costoso para su propiedad, gestión y explotación.

1. ES INCONSTITUCIONAL

Como ha denunciado toda la oposición política, el Gobierno ha utilizado el decreto ley como vehículo normativo para atender criterios de opacidad, eludiendo los informes técnicos y dictámenes de organismos públicos que, a buen seguro, hubieran impedido su tramitación parlamentaria con el contenido predispuesto. Este defecto no se corrige con la carnaza lanzada por Sáenz de Santamaría después de su convalidación, a fin de que se tramite como proyecto de ley para debatir enmiendas (contra los aprobado por el PP), desoyendo a las asociaciones y colegios afectados, ni subsana la ausencia de la memoria y estudio económicos que nos permita saber cuánto va a costar el capricho de Gallardón y quién y cómo lo van a pagar.

Añádase que siendo objeto de tramitación parlamentaria ulterior como proyecto de ley no podrá recurrirse ante el TC con efectos suspensivos.
Invocar la extraordinaria y urgente necesidad de la entrada en vigor de la Ley de Registro Civil de Zapatero de 2011, cuando de origen incorporaba una vacatio de tres años y –al menos– falta otro año para que inicie su aplicación, es faltar a la verdad. Rajoy ya presentó en la tramitación parlamentaria en 2010 dos enmiendas en el Congreso (las número 115 y 168) y otra en el Senado (la número 42) para poder privatizar el Registro Civil a manos de los registradores. Tales enmiendas fueron rechazadas, pero revelan que la privatización a favor del colectivo registral no es algo novedoso ni mucho menos urgente. Recordemos también que el anteproyecto de reforma integral de los registros, de 2012, tenía esa pretensión, como denunciara Miguel Ángel Aguilar (El País, 26/11/2012, “Asalto al registro civil”). La oposición frontal a esta norma por parte de todos los colectivos de justicia, sindicatos, partidos y sociedad, es lo que ha llevado a Gallardón a deshojar tranquilamente la margarita durante veinte meses, al estilo de Gregorio Marañón: si hoy es muy urgente, mañana lo será todavía más…

Se buscó el mejor momento para anunciar la elección (cambio de rey) y para aprobarlo (en el Consejo de Ministros de la operación salida de verano). Hablar ahora de una necesidad inaplazable suena a chiste, sobre todo si tenemos en cuenta que la aplicación del decreto ley precisa reformas legislativas y reglamentarias que dejan sin efecto la inmediata virtualidad normativa aparentemente pretendida.

2. ES INMORAL Y VIOLA LA LEY DE CONFLICTO DE INTERESES

Los artículos 4 y 7 de la Ley 5/2006 de Conflicto de Intereses impiden al presidente del Gobierno (registrador titular de Santa Pola), al ministro de Justicia (por parentesco) y al director general de los Registros (registrador) tomar decisiones sobre cuestiones registrales. También son registradores el subdirector general y los tres asesores jurídicos contratados por la Dirección General para el desarrollo de los proyectos.
Resulta objetivamente inmoral que la norma haya sido confeccionada por los beneficiarios de la privatización. Y doblemente inmoral que con estos antecedentes se acuda al decreto ley para obtener la menor transparencia posible. Estamos ante un evidente caso de captura del regulador que alcanza todo el proceso político de gestación de la norma: se cocina por registradores en la Dirección General de los Registros; se presenta por el ministro con parientes en el ramo y se aprueba por el registrador de Santa Pola.

El descaro con el que actúa el lobby registral sólo tiene explicación desde la impunidad acreditada de que gozan en la actualidad. Resulta absolutamente obligado, por puras razones de higiene democrática, abrir una investigación global sobre las iniciativas de la Dirección General y del Ministerio de Justicia para favorecer a este influyente colectivo.

3. REVELA UNA REALIDAD SORPRENDENTE QUE DEBE SER OBJETO DE INVESTIGACIÓN

Poco deben trabajar los registradores mercantiles y mucho ganar cuando –sin despeinarse– pueden absorber todas las funciones del Registro Civil, además del Mercantil, y financiar su puesta en marcha con los excedentes del arancel mercantil.

El arancel registral tiene naturaleza tributaria y se regula en la Ley de Tasas y Precios Públicos. Resulta inaplazable conocer los costes del Registro Mercantil y de la Propiedad: lo que ingresan, los costes laborales, demás costes operativos y el beneficio registral... TRANSPARENCIA en la aplicación de las retribuciones tributarias frente a la actual opacidad.

4. ES ECONÓMICAMENTE INVIABLE Y ALTAMENTE INEFICIENTE

La UE no permite que se perciba arancel por la publicidad mercantil y, mucho menos, que las tasas del Registro Mercantil sirvan para financiar el Registro Civil de los ciudadanos españoles.

La Directiva 2009/101/CE (artículo 3quater) limita las tasas por acceso al Registro Mercantil a su coste administrativo y obliga a poner a disposición de todos los ciudadanos de forma gratuita numerosos datos de las sociedades de la UE.

La fecha máxima prevista para su transposición por los Estados miembros era el 7 de julio de 2014, dos días después de la entrada en vigor del decreto ley.

El Gobierno podía cumplir con las exigencias de la directiva aprovechando el decreto ley, pero eso perjudicaba a los registradores, por lo que obvió su obligación y les entregó el Registro Civil en términos incompatibles con el efecto directo vertical que tiene la directiva, al haber expirado el plazo de transposición. Esto significa que los particulares pueden invocar la directiva frente a la facturas registrales y denunciar al Estado ante los tribunales.

El escaso recorrido que tiene el sistema de financiación que establece el decreto ley nos hace temer que entre bastidores existan diversas alternativas previstas para eliminar esa gratuidad y hacer de la corporación del Registro Civil un organismo poderoso y altamente rentable para el colectivo registral.

Si atendemos a las que ya figuraban en el proyecto de reforma integral, anticipo con ánimo premonitorio las siguientes:

1º. La Orden JUS/35/2014, de 20 de enero, crea el Código Identificador de Entidad, sólo exigible a sociedades financieras. El arancel registral mercantil es de 100 euros por el alta y 50 al año por “mantenimiento”.

Si este Código se establece de forma obligatoria para los cuatro millones de sociedades activas, se obtendrían 400 millones de euros por el alta y 200 millones al año por mantenimiento. A repartir entre los 110 registradores civiles y mercantiles.

Conviene apuntar que esta Orden es ilegal, porque la DA 3ª de la Ley de Tasas y Precios Públicos exige decreto conjunto de Hacienda y Justicia.

2º. Incrementar el número de actos inscribibles en el Registro Civil y exigir arancel por los mismos (poderes, autorizaciones, consentimientos, revocaciones, etc).

3º. Incrementar el arancel registral. Existe un borrador que aumenta el arancel más del 300%.

4º. Cobrar por el tráfico intrarregistral de información. Es decir, un Registro Mercantil o de Propiedad hace una consulta al Registro Civil y la paga. A continuación la repercute en el cliente en concepto de suplidos. Este sistema se está utilizando hoy para las consultas que los Registros de la Propiedad hacen al Registro Mercantil.

No se olvide, por otro lado, que el Registro Mercantil funciona de forma monopolística y esta estructura es económicamente ineficiente para gestionar un registro con información sensible de todos los ciudadanos. La igualdad que debe presidir las relaciones entre la administración y el administrado se convierte en cautividad del administrado, quien racionalmente va a evitar todo lo que pueda servir para enfurecer al registrador, como por ejemplo una reclamación de honorarios privados, porque antes o después tendrá que volver a pasar por la caja registradora y depender del criterio de calificación condicionante de su pretensión, sin posibilidad de elección y sin que existan (contra el miedo) verdaderos mecanismos preventivos o paliativos eficaces.

El remedio a este desaguisado sólo puede ser someter el registro a tasa, como ocurre en toda la Unión Europea, impidiendo que los registradores capturen los excedentes del arancel de los Registros de la Propiedad, Mercantil y Civil, dado que no ejercen como profesionales y sólo desarrollan una función pública.

5. LA INCAPACIDAD DE LOS REGISTRADORES PARA LLEVAR REGISTROS ELECTRÓNICOS

Gallardón atribuye la propiedad del sistema informático y el control de los datos de documentos tan sensibles, en términos de protección de datos, como son los referentes al Registro Civil, al colectivo menos apropiado, puesto que decenas de registradores diseminados por todo el territorio nacional han sido condenados por la Agencia de Protección de Datos por la explotación comercial incontrolada de datos de los ciudadanos, sin atender el deber de secreto.

El Colegio de Registradores ha sido incapaz de poner en marcha en varios lustros un registro de condiciones generales de la contratación que les entregó el Gobierno de Aznar (con Rajoy sentado en el Consejo de Ministros, en 1999) que ha estado más de diez años inoperativo y, en la actualidad, carece de sistemas apropiados de búsqueda y escaso o nulo valor publicitario.

Dos leyes en 2001 y 2005 imponían sin demora a los registradores también la digitalización del contenido del registro y la puesta en marcha de un acceso on line a los libros registrales. Más de diez años después persiste el incumplimiento, que genera graves problemas a los usuarios y reduce enormemente la fiabilidad del sistema registral. 

Las capacidades tecnológicas del Colegio de Registradores español dejan mucho que desear. La inmensa mayoría de los países iberoamericanos y europeos cuentan con un sistema registral infinitamente más moderno, tecnológico y eficaz que el rancio registro español; y ello pese a que el arancel registral se elevó en 1989, según su decreto regulador, para sufragar la informatización de los registros. Los ciudadanos han pagado y demandan ese acceso on line.

Si de lo que se trata es de premiar al Colegio de Registradores por incumplir la Ley de acceso on line con fines crematísticos y comercializar datos protegidos de los ciudadanos violando la legislación de protección de datos o si de lo que se trata es de dar una segunda oportunidad a quienes no han sido capaces de diseñar un registro de condiciones generales fiable en los últimos quince años, el decreto ley que les entrega el registro civil tiene su explicación.

6. FAVORECE A UNA CORPORACIÓN PARTICIPADA POR LOS REGISTRADORES

El sistema informático del Registro pasa a pertenecer a una agencia o corporación pública donde participan los registradores a título individual. Esto es una privatización en toda regla de los sistemas de tratamiento de los datos más sensibles de los ciudadanos, que van a quedar bajo el control de terceros que operan con personal que no está sometido al estatuto y disciplina funcionarial.

La corporación propietaria, de la que nada se nos dice, sabemos que en el plazo de tres meses firmará los contratos del sistema informático. En ese plazo tienen que salir a concurso el sistema y haberlo adjudicado. Y las empresas deben estudiar las condiciones y ser capaces de disponer del sistema desarrollado para su implantación. Algo que parece imposible para quien no cuente anticipadamente con información privilegiada.

7. OPACIDAD AL ELEGIR LA SUMINISTRADORA DEL SISTEMA INFORMÁTICO

La asociación de registradores AIREG denuncia en su web que la empresa a la que el decreto ley encomienda la contratación del sistema informático (Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España, S.A.) fue la adjudicataria del 90% de los contratos sin publicidad otorgados a dedo del Ministerio de Defensa. Mal empieza el proceso de selección cuando internamente se duda de la imparcialidad del que tiene que elegir al beneficiario del megacontrato.

Esta misma asociación ya denunció también que la empresa Futuver SL., cuya sede en Madrid se encuentra en el edificio de los Registros, fue adjudicataria a dedo de los sistemas de digitalización de los expedientes de nacionalidad. En este caso se trata de un contrato de muchos millones de euros; en la España del pelotazo nos tememos lo peor.

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#SinJusticia -Rights International Spain- Video


28 de mayo de 2014





Campaña informativa de RIS (Rights International Spain) denunciando que las reformas del Gobierno no sólo restringen derechos y libertades, limitan el acceso de los ciudadanos a la justicia, también pretenden controlar y debilitar a los jueces y la acción de la Justicia. No son acciones aisladas, todas ellas forman parte de un mismo plan para dejarnos #SinJusticia. Nuestro plan es defenderlo.
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Artículo de Antón Losada: "La gente demócrata de verdad vota PP" en el diario.es


24 de marzo de 2014


Artículo publicado en www.eldiario.es

La gente demócrata de verdad vota PP

Primero nos convencieron de que la política era inútil y todos son iguales. Ahora pretenden convencernos de lo peligroso que puede resultar salir a la calle
La gente demócrata de verdad no protesta porque eso molesta a la gente que no protesta. La gente demócrata de verdad calla y vota
España es el país donde más ha crecido la desigualdad. Lo anuncian los informes de la OCDE y la UE. No lo vocea la propaganda internacional financiada por los gobiernos de Venezuela y Cuba como parte de su malvado plan para dominar el mundo. La crisis genera más desigualdad en todo el planeta. Pero la nuestra crece más y más rápido como consecuencia directa de las políticas de sufrimiento masivo que han provocado que quienes ya pagan la crisis con su desempleo o su precariedad, la repaguen con recortes sociales.
A los españoles les sobran las razones para protestar. En ningún sitio está escrito que para salir de la recesión tengamos que sacrificar nuestros salarios, nuestra sanidad o nuestra educación. En ningún sitio está escrito que para que Amancio Ortega pueda ganar mil millones este año con los dividendos de sus empresas y tributar menos de un cinco por ciento en impuestos, usted tenga que ganar menos y pagar más IVA o sus hijos perder el derecho a una beca. La pregunta correcta no es por qué protestan los españoles. La pregunta correcta sería por qué no protestan mas.
Según datos oficiales, hemos tenido de media 120 manifestaciones y concentraciones de protesta diarias durante 2013. En menos del uno por ciento se registraron incidentes y fue precisa la intervención policial. Pese a la evidencia, cuando en España la gente se organiza para protestar de manera que se la vea y se la oiga en todo el país, los manifestantes acaban siendo el problema. No la crisis, ni la desigualdad, ni la corrupción, ni los seis millones de parados, ni esta suerte de neonazismo económico emergente donde solo los más fuertes y los propietarios parecen tener derechos.
Primero se calienta el ambiente con declaraciones de gobernantes que les imputan toda suerte de cargos porque, al parecer, en España la gente tiene razones y derecho a manifestarse hasta que decide hacerlo y, por ejemplo, marchar por la dignidad. Entonces pasan a ser, por este orden, radicales, violentos, extremoizquierdistas, batasunos, terroristas y finalmente nazis.
Luego se convierten protestas como el #22M en eventos policiales, pasarelas Cibeles de las últimas tendencias en material antidisturbios, transporte, logística y vestuario policial. En la mayoría de los medios de comunicación, los antidisturbios empiezan a cargar dos días antes de la protesta. En España, parece que la policía no saliera a la calle para proteger a los ciudadanos en el libre ejercicio de sus derechos. Parece que saliera solo a proteger a las autoridades de los ciudadanos que pretenden ejercer libremente sus derechos.
Ya conocen el resultado final. Al día siguiente se habla poco de las legítimas razones que sacaron a la gente a la calle porque el tiempo se nos va en repetir imágenes de cargas policiales, en lugar de problemas sociales tenemos un problema de orden público y en vez de preguntar a quién beneficia la reforma laboral, la fiscal o la de las pensiones, debatimos sobre una nueva ley de seguridad ciudadana. Primero nos convencieron de que la política era inútil y todos son iguales. Ahora pretenden convencernos de lo peligroso que puede resultar salir a la calle.
La gente demócrata de verdad no se mete en política porque solo hay corrupción y podredumbre. La gente demócrata de verdad no acude a manifestaciones porque están llenas de radicales violentos y camorristas. La gente demócrata de verdad no protesta porque eso molesta a la gente que no protesta. La gente demócrata de verdad sufre las injusticias en silencio, como las almorranas, porque en el fondo la gente demócrata de verdad sabe que se las merece porque algo habremos hecho, siempre ha habido ricos y pobres y siempre los habrá porque en realidad lo que hay es mucho vago que no quiere trabajar. La gente demócrata de verdad calla y vota; al PP por supuesto, el partido demócrata de verdad.
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